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Son tiempos difíciles para el mundo. Realidad  triste pero rotunda. Son tiempos difíciles para la economía, para la política, para los territorios, para la religión, lo son para las personas y para todo aquello que las rodea. Se complica el mundo y como no, son tiempos difíciles para las almas. Estamos inmersos en una crisis que poco a poco desquicia y va erosionando los últimos restos de esperanza. Es una crisis contagiosa,  y cuando uno aún se siente libre de ella, el prójimo contagia con la suya y nos azota en la consciencia con el mensaje de que el riesgo existe también para cada uno de nosotros.

Es cierto, todo es más complicado hoy, y lo es porque venimos del gran sueño, de  una  realidad ficticia de bienestar que acabamos de vivir y que nos ha hecho creer que estábamos preparados para todo, que éramos capaces de todo y que estábamos a salvo de todo.  Invencibles! Cada uno de nosotros se ha creído un privilegiado, se ha creído con suerte, con talento, con fortuna…..y la crisis nos ha golpeado sin estar preparados. Nos ha cogido por sorpresa y nos ha despojado de cualquier  capacidad de volver a ilusionarnos y a coger fuerza.

Queremos creer que es transitorio, y cada mañana nos decimos a nosotros mismos que en cualquier momento cesará, pero lo cierto es que la espiral de negatividad que nos rodea nos empuja a bajar la cabeza, seguir caminando y bucear dentro de nosotros mismo para intentar no presenciar el escenario  que resulta nada prometedor.  Y nos escondemos en un mundo propio, tan íntimo, tan nuestro, que ansiamos encontrar el consuelo del silencio y de la paz y nos sentimos a salvo.

Creerme! estoy convencida de que este interminable momento nos ha aportado una ventaja…..en situaciones de crisis se desarrolla algo llamado SOLIDARIDAD….consciencia por ayudar al prójimo, por sentir la  des fortuna del vecino, por mostrar la empatía y sobre todo, por ofrecer la mano a aquellos que queremos y que sienten la fragilidad de una figura de porcelana. Para un abrazo, para un café repleto de confesiones que calman el alma,  para intentar amortiguar la desolación que algunos sienten y convertirla en consuelo y en ánimo o sencillamente para decir desde la distancia , “estoy aquí”.

No estamos solos, ninguno lo estamos. Y el mirar tan dentro de nosotros y aislarnos del universo intentando encontrar la solución a veces  lastimamos demasiado nuestra autoestima. Hay que mirar hacia adelante, recuperar la ilusión, aprender a conformarnos con lo que tenemos -que es mucho- apoyarnos en los que queremos y sentirnos afortunados por seguir en pie. Creer en nosotros y creer en las personas….y salir de esta crisis material que est á convirtiéndose en una crisis emocional que contamina el ambiente.

No es fácil….lo sé. Pero el secreto, de nuevo creerme, es alentar nuestras esperanzas con pequeñas cosas…insignificantes….que consiguen reparar las pequeñas pero insufribles heridas.  

Con todos los dedos de mis manos no consigo contar las personas que están pasando por momentos similares…..a todas ellas va dirigido este post….para que sientan que son capaces de respirar, mirar al frente, vestirse con sus mejores sonrisas, aprender a confiar en ellos y caminar hasta llegar muy lejos. Tanto como saben….tanto como merecen.

Yours, April

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