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Ya hemos superado la primera quincena desde que nuestros retoños volvieran al cole……y con la distancia de ese tiempo, escribo……

Que significa la vuelta al cole para los padres?? 

Para los padres, seamos sinceros!! casi tres meses de vacaciones son demasiadas vacaciones. Los niños pierden el ritmo, comen peor, duermen menos, ven mas televisión y ni mencionemos lo que les cuesta estudiar y cumplir con sus obligaciones estivales y dedicar tiempo para acabar los tan anunciados “Cuadernos Santillana”. Incluso me atrevería a decir que se “asalvajan” un poco.

Entran en la dinámica de hacer menos y querer más, y es normal! ¿A quien de nosotros no nos ocurriría lo mismo si tuviéramos las mismas vacaciones que ellos? “Los usos son costumbres y las costumbres se hacen leyes” es una de mis frases preferidas y que resume a la perfección lo que nuestros pequeños sienten. Creen que las licencias que se les han dado durante las vacaciones van a establecerse como nueva norma en la familia.

Cuesta la vida volverles a contagiar el ritmo de trabajo, las cenas saludables, la televisión controlada, las horas de lectura…..y en ello estamos desde que finaliza agosto!! en un intento de que la vuelta a la vida ordenada se haga de manera progresiva y menos traumática.

Y para los niños…..pues no resulta tan liberador ese momento, no nos vamos a engañar. A pesar de que se re-encuentran con sus compañeros, que se explican las batallitas de sus vacaciones, que se ven más altos que antes del verano y más guapos quizás, …saben que a partir de ese momento se les acaba un eterno tiempo lúdico, ese tiempo con los padres en los que unos se descubren a los otros.

Pero todo llega. Para unos y para otros. Y ya a principios de setiembre nos sorprendemos preparando carpetas, estuches y carteras. Dedicando un día (o muchos) a preparar sus cosas, a ordenar sus ideas, a ilusionarles con el momento del primer día de cole, a intentar sintetizar en un rato de conversación las “moralejas” que se hayan podido derivar del verano y las enseñanzas estivales. A hacerles entender que este curso es más importante, que ya es mayor, que este año toca hincar los codos de verdad, que……todas esas cosas que vemos desde la experiencia y que ellos aun no han descubierto.

Hacerlo a través de los ojos de nuestros padres siempre es tarea cansina, no nos olvidemos de cuando nos ocurría a nosotros, pero ese es nuestro rol y también nuestro deber.

Y entonces llega el día 12 y camino de la escuela sentimos una sensación lo más parecido a un ataque de estrés. Nos sentimos como si los enviáramos en una nave espacial a Marte y no volviéramos a verlos en un año. “Si sólo van al cole!!”, es cierto, pero lo días cuando nuestros chicos están en el cole, multiplican por 7 sus horas.

Y llega el momento….vemos sus sonrisas al rencuentro con el resto de compañeros, sus entusiasmos,  y entendemos que en ese particular espacio que es su mundo, son autosuficientes y actúan con los mismos códigos de conducta que los mayores, y respiramos porque los sentimos felices y en buenas manos. Pocos minutos después de dejarlos, cuando aun la puerta permanece entre abierta y miramos pretendiendo no ser vistos, nos damos cuenta de que no nos necesitan tanto y entonces en lugar de alegría sentimos añoranza. Dura poco! Lo justo para permitirnos ponernos en marcha. Sabemos que están bien y que de nuevo, y por fin, también nosotros vamos a recuperar la rutina y la normalidad de nuestro día a día….y entonces, empezamos a contar cuantos días nos quedan para el siguiente puente!

Yours, April

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