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Innovación.

Con este adjetivo describiría el espectáculo con el que la Compañía de David Campos celebraba el pasado 6 de julio sus 25 años en el Gran Teatre del Liceu.

Sorpresa.

Hasta incluso la persona encargada de presentar el acto y la manera en la que lo llevo a cabo, fue una sorpresa. Anónima y ajena al mundo de la danza. Un testimonio real y fiel a lo que el publico “no profesional” capta en realidad y entiende de cada uno de los espectáculos.

Diferente.

Es así. La cia es diferente en cuanto a su concepción y su puesta en escena. Y así fue como, respetando la original Giselle, Campos adaptó a nuestro tiempo una de las piezas más bailadas en la historia de la danza clásica. No oculto que en algunas ocasiones me ”descoloca” tanta modernidad y que cuando las bailarinas y los bailarines se ajustan un poco más a la puesta en escena clásica y en algún solo nos “regalan” puntas y movimientos livianos y delicados,….me gusta. Es decir, que creo que no estamos preparados para salirnos tanto de los guiones originales. No lo estamos tanto como para entenderlos, precisamente….porque no entendemos.

Vivimos en la era de la innovación. Hay que reinventarse! Y aunque Campos no es nuevo en esto de hacer que lo de siempre parezca diferente y sorprenda, es justo decir que pocas compañías lo consiguen como él.

La incorporación del video consiguió que Giselle fuese casi una película. Una película en la que, por momentos, todos los espectadores de platea nos sentimos dentro de ella. Fantástico el montaje y la incorporación del video como un elemento mas de modernidad y de conseguir (que lo hizo!) mantener la tensión del espectador.

En definitiva, mi puntuación (honesta, humilde y subjetiva) es más que positiva. Y a pesar de que técnicamente no provocó mi asombro, es cierto que en su conjunto, es una compañía a la que hay que ver, y no solamente una vez.

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